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La Casita del Saber

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Lisbeth López de Tovar

Lisbeth López de Tovar suma más de 30 años de entrega apasionada a la educación, siendo un referente en su comunidad al apoyar a los niños con sus tareas y potenciar su aprendizaje. Ha formado generaciones enteras y hoy siente el orgullo de acompañar a los hijos de quienes en su día fueron sus alumnos, un logro que valora tanto como el amor de su propia familia.

Bejuma - Carabobo

La Casita del Saber

10

Número de alumnos: 

En Altos de Reyes, una pequeña comunidad rural donde todos se reconocen al cruzar miradas, vive Lisbeth López de Tovar, la maestra de la Microescuela La Casita del Saber. Basta con preguntar por la ‘maestra de tareas dirigidas’ para que los vecinos señalen con orgullo la modesta vivienda en la que ella transforma cada rincón en un espacio de aprendizaje.

Pese a contar con apenas una mesa y cuatro sillas, Lisbeth ha tejido un refugio donde niños desde primer grado hasta bachillerato encuentran más que apoyo académico: hallan compañía, comprensión y un oído atento. Cada estudiante llega con una mochila de dudas y se va con la certeza de haber sido escuchado, acompañado y valorado en su propio proceso.

Aunque no pudo concluir formalmente su carrera de Educación, Lisbeth volcó desde los 17 años una pasión inquebrantable por enseñar. Su teléfono y sus materiales –marcadores, cuadernos y libros– son herramientas de una maestra que investiga cada tema al detalle, se mantiene al día con los pensums y no deja tarea sin repasar, convencida de que la vocación supera cualquier papel oficial.

Con la ayuda constante de su esposo, ella financia los recursos necesarios y limita sus grupos a un máximo de tres estudiantes para garantizar atención individualizada. De esta forma siembra conocimientos, paciencia y cariño, y brinda un acompañamiento tanto académico como emocional que, en ese rincón humilde de Altos de Reyes, hace florecer el futuro de cada niño.

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